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Nadie advirtió a las gatas careys que su mundo no era el felino sino el de las manos sabias de algunos humanos diferentes. Nadie les advirtió que solo quien fuera capaz de mirarlas a través del espejo de los sueños y de lo inesperado podría apreciar que ellas eran, para la dicha o para la desventura, gatas únicas. Acaso porque ellas jamás nos enseñan el mismo rostro o acaso porque han decidido burlarse ante nuestros ojos cuando las miramos, sabemos que solo aquellos humanos privilegiados que no temen lo diferente son capaces de encontrarlas. Ellas saben, porque son tan eternas como la luz y la noche, que quien decida compartir su espacio con ellas jamás esperará algo mejor que ver reflejado el sol en cada tono de su manto y que siempre se preguntará, sin respuesta, qué ofrecieron ellas a la vida a cambio de un rostro tan desigual y perfecto. Quien
nunca se haya atrevido a rozar con los dedos a una gata carey, por
miedo
a desteñirla o no poder pagar lo robado, no sabrá que
podría llevar para siempre en el corazón la magia
de lo diferente, del color sin nombre porque, nunca, nadie, podrá definirlas. Para los valientes, para los que en algún momento posan sus ojos sobre ellas, para los que inevitablemente ya no podrán desviar la vista hacia algo más seguro y predecible, para los que sentirán que tuvieron que llegar para no poder huir, para los que saben que su destino es alcanzarlas y retenerlas, para los que viven la vida en carey. Escrito por: Teresa Nin, presidenta de la Asociación Madrid Felina ¿Qué hace especial a las Gatitas Carey? Cuenta la leyenda que, hace varios siglos, el Sol le suplicó a la Luna que le tapara un rato, que le diera una coartada para ausentarse del cielo, para bajar a la Tierra y ser libre, aunque sólo fuera un momento. El Sol quería dejar de ser el centro del Universo, quería que nadie se diera cuenta de su presencia, pasar inadvertido para sentirse liberado de tanta presión. La Luna, ante tanta súplica, accedió, y un día de junio cuando el sól más brillaba, la Luna se acercó al Sol, y le fue cubriendo, poco a poco, para que a los mortales de la época no les sorprendiera de golpe la oscuridad. El Sol, que desde lo alto hacía millones de años que observaba la faz de la Tierra, no lo dudó, para sentirse libre y pasar desapercibido se hizo corpóreo en el ser más perfecto, rápido y discreto que había; UNA GATA NEGRA. La Luna, perezosa, en seguida se sintió cansada, y sin avisar a su amigo Sol, se fué apartando. Cuando Sol se dió cuenta ya era demasiado tarde, salió corriendo hacia el Cielo, y tan rápido huyó, que se dejó en su morada momentánea parte de él; cientos de rayos de Sol se quedaron dentro de la Gata Negra. Nenuca es una gata solar, miles de rayos se distinguen en su manto, y si su cara se divide en dos (como sucede habitualmente en los "gatos carey") es para evidenciar su doble naturaleza; gatuna y divina). Fuente: Asociación Gato Feliz Si quieres que las fotos de tu Gatita Carey aparezcan en la web, escríbenos escribe@leyendaria.com Si quieres adoptar una gatita carey, escríbenos también diciendonos tu ciudad y buscamos una protectora de tu zona llena de gatos de todos los colores, carácteres, manías y mimoseos para ver cual puedes adoptar. última actualización: 14/10/2007 |